Posts Tagged ‘Mi naturaleza’

Por añadidura

octubre 19, 2008

Bueno, pues desde que salió esta serie me dieron ganas de verla, pero una es pobre y no tiene HBO, buuuu. Sip, es esa de la cárcel de mujeres en la Ciudad de México (ay D.F. lo extraño!) Y hasta ayer se me ocurrió buscarla en youtube jojo, lamentablemente no está completa, pero una idea sí te puedes hacer.

es la tercera, de derecha a izquierda

Es la que tiene trenzas y sudadera 😛

 

 

 

Cuando regrese la buscaré. Por mientras, uno de los personajes me llamó mucho la atención: “la Bambi”. Lo sé, el apodo de cárcel está todo raro, pero no encontré porqué le llaman así de cualquier forma. La actriz se llama Cecilia Suárez, wow! wow! wow! sí, tres veces. De actuación no puedo decir gran cosa, pero la mujer me parece hermosa. No como mi adorada Liv Tyler, pero si bella. No me gustó Cecilia, me gustó el look del personaje y lo que -a mi parecer- significa: poder, miedo, superioridad, vulnerabilidad, necesidad de amor, necesidad de supervivencia… es tantas cosas. Algunos dirán “pero porqué ella, porqué no Lorena (nombre del personaje, el nombre de la actriz no lo sé, y jiji, realmente no me interesa) , que es más bonita, la víctima de la historia…” Pues porque no, porque la Bambi está más guapa, más natural, es cruda, es es… Ahhh no sé, sólo me gusta, ok? jaja

 

Si les dan ganas, pues búsquenlo en youtube, probablemente les parezca tan fascinante como a mí, probablemente no. Independientemente de este asunto, la historia de la serie me resulta muy interesante, como ya dije (escribí) antes, no logras conocerla bien, debido a que sólo hay trozos. Si algun@ la ve, por favor comentar algo, que me quedé súper picada, lástima que no hay forma de conseguirla.

 

Bien, me voy.

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Qué rico es estar sola, otra vez

octubre 11, 2008

Sola puedo ser yo, sola soy completamente libre. Libre para bailar en cueros, libre para gritar hasta que me arda la garganta, para llorar con todas las ganas, para reír sin miedo, para cantar desde el alma. Sola estoy conmigo. Y es que con gente también podría hacer algunas cosas de las antes mencionadas, pero me agrada la soledad. Ahí nadie te lastima, o critica o compara. 

 

Qué cobarde, no? sí, un poco o un mucho, no lo sé. Pero qué puedo decir, la soledad física en este momento me sienta de maravilla. No se me antoja un abrazo, un beso, sólo quiero estar conmigo. Y hay que aprovechar porque esto sucede cada diez años (jaja, bueno, no tan espaciado). Sé que no estoy sola en la parte de los sentimientos. Y aunque a veces he sentido y me he convencido de que sí lo estoy, hoy sé que no. 

 

Qué rico abrazarme a la almohada, acurrucarme en la cama y escuchar el completo silencio, mmmmm. Ya antes lo hacía, pero sin sentirme bien, más bien con un agujero en el corazón, a punto de llorar pero sin poder. Me resulta maravilloso el hecho de hoy estar completamente sola (entiéndase sin madre, padre, hermano, tías, novia, amigos, abuelos cerca) y sentirme bien con ello. Qué hermoso es no tener miedo, es bello sentirme segura cuando sé que soy tan vulnerable. 

 

Y es que no soy vulnerable, porque es lo único seguro que tengo ahora mismo, esta soledad tan tibia. La estoy disfrutando de verdad porque que ya me convencí de que puedo hacerlo, de que no tengo nada que perder y cuando no hay nada por lo que preocuparse la vida es más fácil. Puedo sola y sola me gusta, desde niña ha sido así, así aprendí a vivir. Puedo estar con la gente y ser feliz, pero también en soledad y ésta, ser igual de satisfactoria. Lo único que necesito es equilibrio y creo que ya lo estoy consiguiendo.

Es tan cansado disfrazarte de niño

octubre 7, 2008

Pues durante el viaje me divertí mucho, pero hubo ocasiones en las que me sentía muy incómoda. Como cuando pasaba una niña y yo me decía: ay! y contemplaba rápida y discretamente. Porque bueno, cada niña que ve una por la calle. Y las otras chicas del intercambio se la pasaban viendo hombres, porqué yo no puedo ser libre de comentar como ellas?

 

Recuerdo que una vez estábamos esperando en una plaza y pasaron caminando dos niñas tomadas de la mano, tendrían 16 o 17 años. Inmediatamente pensé que qué lindo que pudieran hacerlo. Era obvio que eran novias y las envidié, porque en casa yo no podría hacerlo. Se mezclaron con la multitud y al voltear yo, me encuentro con la mirada de sorpresa y asco de Mafer (el diminutivo que no es diminutivo más torpe que se les pueda ocurrir, en mi opinión). Me molestó su cara.

 

En la habitación empezaban a hablar de que si tienes novio, que cuanto tiempo llevan, que si te habla seguido, que si lo extrañas. Y es tan cansado disfrazarla de niño, poner “o” cuando es “a”. Ejemplo: lo extraño, en lugar de “la”. Y tuve tentación de decirles que a mí los niños no me llaman, no me atraen, pero no pude, no quise. 

 

La gente es demasiado cruel. Y es que yo estoy orgullosa de lo que tengo con ella, soy feliz con mi niña y quiero poder decirlo sin que me rechacen. Entonces, para yo sentirme un poco más segura entre gente que ni conozco finjo, cambio las letras y le cambio el sexo.

 

No me gusta, me cansa, molesta y avergüenza porque no tengo el valor suficiente, porque tengo miedo. Ya no quiero tener miedo, quiero sentirme libre.